Por Víctor Hugo Acevedo
En la política municipal, la coherencia entre discurso y acción se convierte en un activo fundamental. En Isla Mujeres, donde la cercanía entre autoridades y ciudadanía es constante, esa coherencia se observa con lupa. No basta con anunciar proyectos; es necesario acompañarlos, darles seguimiento y responder cuando surgen retos.
En este escenario, algunos perfiles han construido su presencia a partir de la constancia en la agenda institucional. La participación en actos públicos relacionados con obra social, la atención a proyectos comunitarios y la supervisión de acciones gubernamentales forman parte de una narrativa que se construye con el tiempo.
Desde su función como síndico municipal, Pepe Aguilar ha mantenido una agenda activa en distintos frentes. Ha participado en proyectos de rehabilitación de espacios públicos, en la mejora de áreas recreativas, en la supervisión de obras de infraestructura urbana y en acciones relacionadas con el fortalecimiento del orden administrativo del municipio.
Además, su presencia en eventos comunitarios, jornadas de trabajo y actividades de carácter social ha reforzado una imagen de cercanía institucional. No se trata de una presencia mediática constante, sino de una participación que acompaña procesos y da seguimiento a compromisos asumidos por el gobierno municipal.
El inicio del año también dejó ver esa línea de trabajo. Mensajes dirigidos a las familias isleñas, llamados a la unidad y la continuidad de proyectos municipales forman parte de una narrativa que apuesta por la estabilidad y el fortalecimiento del municipio. En un contexto político donde abundan las tensiones internas, este tipo de señales adquiere un valor adicional.
Mientras algunos actores generan ruido por decisiones que han provocado inconformidad entre grupos locales, otros han optado por mantenerse enfocados en el trabajo institucional. En ese contraste, la figura de Pepe Aguilar ha ido ganando peso de manera gradual, no por confrontación, sino por coherencia.



