
Por Víctor Hugo Acevedo
Hay inauguraciones que se cumplen por agenda… y hay otras que se sienten en el ambiente. La noche del arranque de la Feria de Tres Reyes 2026 pertenece, sin duda, al segundo grupo. Y ahí estuvo Mary Hernández, presidenta municipal de Felipe Carrillo Puerto, encabezando una de las celebraciones más entrañables del pueblo, en una de las mejores épocas del año.
La Fiesta Tradicional de Reyes no es solo una feria. Es memoria colectiva, es identidad, es el punto donde se encuentran generaciones completas. Mary Hernández lo entiende bien, y por eso su presencia en la inauguración no fue solo institucional: fue cercana, festiva, de territorio. Gobernar también es saber acompañar al pueblo en sus celebraciones.
Desde el primer momento, la noche se llenó de música, luces y sonrisas. Familias enteras recorriendo el recinto, niñas y niños con los ojos encendidos de emoción, jóvenes disfrutando el ambiente y adultos mayores recordando que estas tradiciones siguen vivas. No es poca cosa mantener encendida una fiesta que habla de quiénes somos y de dónde venimos.
Mary Hernández inauguró la feria con ese sello que ya le conocemos: sencillez, presencia y contacto directo. Sin excesos, sin discursos largos, dejando que la propia gente sea la protagonista. Porque cuando las tradiciones están bien arraigadas, el gobierno acompaña, no estorba.
La Feria de Tres Reyes marca el cierre y, al mismo tiempo, el inicio de un nuevo ciclo. Es diciembre y enero fundidos en un mismo sentimiento: esperanza, reencuentro y comunidad. Y en Felipe Carrillo Puerto, esa atmósfera se respira con fuerza.
No es casualidad que estas fiestas sigan siendo tan queridas. En tiempos complejos, los espacios de convivencia son también una forma de gobernar bien. De fortalecer el tejido social. De recordarnos que el bienestar no solo se construye con obras, sino también con momentos que unen.
Anoche, con el arranque de la Feria de Tres Reyes, quedó claro que hay tradiciones que no se negocian y liderazgos que saben respetarlas. Mary Hernández apostó por la alegría, por la identidad y por el encuentro colectivo.
Porque cuando la fiesta es del pueblo,
y el gobierno camina con él, la celebración se convierte también en acto de gobierno.



